ELOGIOS QUE DESTRUYEN

ELOGIOS QUE DESTRUYEN

20 Mayo, 2016 Crianza

Edición #66|Diciembre 2015 – Enero 2016


Prácticamente, todos los manuales de “buena crianza” ensalzan el poder del elogio. De hecho, no faltan los gurús de autoyuda que sugieren que lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos es sentar las bases de su autoestima mediante un flujo de elogios constante.

De acuerdo con este enfoque, la negatividad debe ser desterrada del ámbito familiar, para focalizarnos exclusivamente en los éxitos del niño. Sin embargo, en todo esto hay un pequeño problema: Las investigaciones sugieren que decirles a los niños que son brillantes y que rebosan talento puede ser terrible.

“Una autoestima artificial es tan dañina como una autoestima baja”

Es muy fácil caer en la trampa del elogio fácil para lograr que el niño se sienta bien. Sin embargo, las investigaciones demuestran que esos elogios pueden tener un efecto muy perjudicial, Por eso, cuando vayas a elogiar a tu hijo, ten en cuenta tres reglas de oro:

1. No exageres, especifíca

Los elogios como: “eres un gran pintor” o “eres un genio”, normalmente son excesivos y pueden tener un efecto contraproducente, sobre todo en los niños que tienen una baja autoestima. Es mejor que te centres en el resultado. Expresa lo que te ha gustado, por ejemplo puedes decirle: “me ha gustado mucho tu dibujo” o “que bien resolviste el problema”. Este tipo de elogios es más realista y objetivo, por lo que no corres el riesgo de aumentar de manera artificial la autoestima del niño. Recuerda que una autoestima artificial es tan dañina como una autoestima baja.

2. Elogia el esfuerzo, no la capacidad

De lo que no hay dudas es que el talento no sirve de nada, si la persona no se esfuerza por desarrollarlo. Es importante que siembres en tu hijo la idea de que para conseguir algo, es necesario dedicarle tiempo y energía. Resalta su empeño, no la capacidad que se encuentra en la base. Por ejemplo, si marca un gol, no lo felicites por el punto, asegúrate de reforzar la perseverancia a lo largo de todos los días de entrenamiento.

3. No añadas presión, motiva

Algunas veces, los padres se miran en sus hijos, por lo que exageran los elogios como si se los hicieran a sí mismos. No se dan cuenta que de esta forma sólo añaden una presión innecesaria, que puede generar un profundo miedo al fracaso. Por eso, asegúrate que tu elogios no son una fuente de ansiedad para el pequeño, sino que sirven para mantenerlo motivado. Hazle saber que le amas de manera incondicional, más allá de sus logros y errores. Así también evitas que el niño se haga dependiente de la valoración de los demás por lo que desarrollas su autoconfianza y seguridad.

EFECTOS DEVASTADORES

Es cierto, decirle a un niño que es muy inteligente hace que se sienta bien, pero también puede generar miedo al fracaso, de forma que el pequeño quiera evitar las situaciones difíciles, los retos en los cuales podría quedar mal, si no tiene el éxito que los demás esperan de él.

Por otra parte, el niño podría interpretar ese elogio como la indicación de que no tiene que esforzarse para alcanzar un buen desempeño, después de todo, él ya es un “genio”. Por lo que es probable que se sienta menos motivado, que preste menos atención y que se equivoque, obteniendo malos resultados. Cuando se percate de que en realidad no es un “genio”, su autoestima se hará trizas.

De hecho, el impacto psicológico de un mal resultado no es algo que se deba tomar a la ligera. Para los niños, la valoración y aceptación social son muy importantes.


Por: Psic. Jennifer Delgado

Fuente: http:goo.gl/Pnn8YS

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