ESPIRITUALIDAD, RELIGIÓN Y FE

ESPIRITUALIDAD, RELIGIÓN Y FE

26 Abril, 2016 Crianza

Edición 21 Marzo 2011


Mi papá me cuenta que cuando tenía 15 años, por voluntad propia quiso hacer su Primera Comunión. En ese tiempo, él y su familia vivían en Cd. Juárez, Chihuahua, donde los calores del verano pueden hacer sentir a sus habitantes que prácticamente se derriten. Al preguntarle el porqué de su decisión, rápidamente contestó: “¡ni de chiste quería sentir que me derretía por una eternidad! 

Y así nos preguntamos, ¿qué es lo que lleva a un niño a buscar un alimento a su espiritualidad? ¿Cuál es la razón por la que si le hablamos de asuntos de la fe, se los apropia inmediatamente sin dudar? El Dr. David M. Csinos en su libro “Cuatro maneras de Conocer a Dios, explorando los Estilos Espirituales de los Niños” nos explica: “Al parecer algunas personas creen que es posible escoger si uno va a ser o no una persona espiritual. Aunque la espiritualidad
se entiende en diversas formas de una tradición a otra, todos los seres humanos son espirituales.” Y ampliando la posición de este estudio canadiense, podemos agregar que la espiritualidad se refiere a la relación con un ser o un poder que trasciende los límites de lo ordinario.

En la actualidad nos encontramos con perspectivas diferentes acerca de si como padres, hemos de inculcar valores religiosos a los niños. Estas van desde la posición de las religiones existentes, en donde desde la más tierna edad se instruye al niño en los aspectos primordiales de su fe, hasta el concepto de dejar al niño crecer como pensador libre, para no violentar su derecho de pensar por él mismo. 
Pero ellos no saben de estas cosas de adultos y en nuestro día a día con los pequeños, es un hecho que su curiosidad innata por saber más acerca de los misterios de la espiritualidad, y sus típicos “por qués” en la materia no nos dejarán escapar tan fácilmente.

¿En qué momento comienzo la tarea?
¡Nunca es demasiado temprano!

CUANDO SEPAS QUE SU CORAZÓN LATE
Háblale de la fe, escucha música con letras que hablen acerca de tu Dios. Una mamá acostumbraba dar gracias por los alimentos cada vez que amamantaba a su bebé recién nacido.

CUANDO DISFRUTEN ACTIVAMENTE DE LA NATURALEZA
Hazle notar la perfección del micro y macro cosmos, y del Dios que la creó para nuestros.

CUANDO VEAN A PERSONAS NECESITADAS
Siempre habrá personas en nuestra comunidad que requieren atención y cariño, anímalos a que creativamente busquen formas de alcanzarlos. De hecho, notarás que es un impulso humano natural el querer hacerlo.

CUANDO TE HABLEN INCESANTEMENTE
En sus comentarios encontrarás interesantes cuestionamientos acerca del Dios al que van conociendo. En una nota que escribió en su cuaderno cuando estaba a solas, Juanita de 8 años, expresa: “Querido Dios, en vez de dejar que la gente muera y luego tener que hacer gente nueva, ¿Por qué no te quedas con la que ya tienes?” ¡Qué pena que Juanita no tuvo alguien con quien compartir su profundísima averiguación!

CUANDO TU HIJO ENTRA A UN CUARTO OSCURO
y está cien por ciento seguro que los relojes lo miran, que criaturas indefinidas se escurren dentro de las paredes y que adentro del closet se anida una convención de monstruos. En sus temores, puedes guiarlo a aquellas verdades de tu religión que lo ayudarán a superar dichos miedos.

CUANDO LOS ACUESTES A DORMIR
Guíalos a tener un tiempo de comunión con el Dios en el que tu familia cree, agradeciéndole algo que haya sucedido durante el día, pidiendo perdón por alguna ofensa que hayan cometido y presentándole algo que quieran llevar a cabo al día siguiente.

CUANDO TE COMPARTAN SUS SUEÑOS
Aprovecha el momento para afirmar aquellas habilidades y talentos incluidos en el diseño único de tu hijo. Y que puedan decir como Julieta, de 10 años: “Gracias por una mami que me ama tanto…. y que me ayuda a saber cómo puedo hacer una diferencia en el mundo”.

Te animo a hacerlo, así podrás estar tranquilo que no solamente su intelecto y sus emociones están desarrollándose, también su espiritualidad, y los frutos en el futuro serán una hermosa cosecha de paz y tranquilidad.


Por: Psic. Margarita R. González Juárez

Psicologa

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